
En el corazón de Gelida, en Carrer Vicenç Perelló, 9, está Gínjol, el restaurante que no te puedes perder si buscas una experiencia culinaria de calidad. Su cocina mediterránea y española destaca con opciones como un sorprendente laing, un atrayente salmón y un singular tartar de salmón que son perfectos para compartir con amigos. Aunque la fachada no diga mucho, ¡la comida sí que lo hace! Y si te gusta el vino, aquí lo tienen entre los más populares.
Lo mejor de todo son las vistas espectaculares a la montaña de Montserrat que acompañan tu comida. La atención al cliente es excelente, y la presentación de los platos es impecable, lo que hace de Gínjol una opción ideal para cualquier ocasión, ya sea una comida familiar o un encuentro de trabajo. Así que si estás en Gelida y buscas algo rico, no dudes en reservar tu mesa en este lugar tan acogedor.
Gínjol
Horarios Gínjol
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | 13:00–15:30 |
| miércoles | 13:00–15:30 |
| jueves | 13:00–15:30 |
| viernes | 13:00–15:30 |
| sábado | 13:30–15:30 |
| domingo | 13:30–15:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Gínjol
Dónde se encuentra el restaurante Gínjol
¡Ole, ole y ole! Si estás buscando un lugar que lo tenga todo, déjame contarte sobre el restaurante Gínjol en Carrer Vicenç Perelló, 9, 08790 Gelida, Barcelona. Este sitio es sencillamente uno de los mejores restaurantes de la provincia, con unas 5 estrellas que gritan a los cuatro vientos que aquí se come de maravilla. La comida es sabrosa, cuidada y bien elaborada, y lo mejor de todo es que los precios son totalmente accesibles, ¡así que no te preocupes por el bolsillo!
Desde el momento que entras, el personal es súper atento y amigable, siempre dispuesto a explicarte los platos y preguntarte qué te han parecido. Hay una atmósfera tan cálida y familiar que te sientes como en casa. Y no olvides dejar espacio para el postre, porque la mayoría son caseros y están para ponerles un 10. Te lo digo en serio, ¡no dudes en pedir más de uno! Si quieres asegurarte un lugar, te recomiendo que hagas reserva, porque se llena rápido.
Si lo tuyo es disfrutar de buena comida, aquí tienes una crema catalana que se roba el show. Algunos de los platos tienen una presentación impecable y están elaborados de tal manera que cada bocado te hace sonreír. Una vez que termines de cenar, te aseguro que estarás pensando en volver. Y si no, pues te puedes hacer un plan con tus amigos o familia para quedar bien, porque el ambiente es simplemente perfecto para eso.
Ah, y si estás planeando una excursión al castillo, como hice yo, ¡genial! Te dejan dejar el carrito del bebé, lo cual se agradece un montón, porque la amabilidad aquí está a la orden del día. Por cierto, los vinos son a precios muy ajustados, así que podrás brindar por la buena comida sin preocuparte por los precios.
Y para responder a la preguntita que muchos se hacen: ¿Dónde se encuentra el restaurante Gínjol? Pues, está en Carrer Vicenç Perelló, 9, 08790 Gelida, Barcelona. ¡Así que ya sabes, hazte un favor y date una vuelta por ahí! ¡No te arrepentirás!
Qué tipo de cocina ofrece Gínjol
Y ya te digo, si te decides a parar en Gínjol, te aseguro que no te vas a arrepentir. Después de nuestraruta por la montaña, que fue realmente genial, nos topamos con este lugar que tenía buenísimas reseñas. Nos detuvimos para descansar y comer algo, y desde el primer momento, el personal fue súper amable. Se notaba que querían que disfrutáramos, y eso ya te da buen rollo nada más llegar.
La carta era un espectáculo en sí misma, con un montón de opciones que te hacen la boca agua. No sé si has probado el melós de vedella amb puré cremos de patata, pero si no lo has hecho, te lo estás perdiendo. Además, el tataki de buey con salsa de pimientas estaba increíble, y si eres fan del pescado, el tártar de salmón es otro must. Lo mejor es que todo lo que pedimos no solo era delicioso, sino también estaba bien presentado, lo que siempre suma puntos, ¿verdad? Así que, sumando todo, echamos unos 40-50 € por persona, que a mí me pareció justísimo por lo que recibimos: comida, servicio y ambiente perfectos, ¡5 estrellas!
Lo que más me encantó es el ambiente del lugar. Tienen un comedor pequeño pero con unas vistas de Montserrat que no te quieres perder. Imagínate, comiendo con ese paisaje de fondo, es una experiencia chulísima. Y el trato, ¡ni te cuento! Es ese tipo de sitio donde el camarero te recomienda qué pedir y se siente como si estuvieras comiendo en casa de un amigo. Además, ellos hacen un menú especial los fines de semana que no puedes dejar pasar.
Así que, volviendo a la pregunta del millón: ¿Qué tipo de cocina ofrece Gínjol? La verdad es que la cocina es una mezcla de platos modernos con toques tradicionales, donde el sabor es el rey. Variedad y creatividad en los ingredientes que hacen que cada bocado sea especial. Sin duda, es un sitio donde vale la pena repetir.
Cuáles son algunos de los platos destacados del menú
Y ya que estamos hablando de Gínjol, no puedo dejar de mencionar lo genial que es este sitio. Desde que entramos, nos recibieron con una sonrisa que ya marcaba el tono de la velada. El restaurante está en Carrer Vicenç Perelló, 9, en Gelida, y no sé cómo lo hacen, pero lograron que nos sintiéramos como en casa. La atención es de primera, muy profesional y siempre con un detalle amable, lo cual es un plus en estos tiempos.
La comida, ¡qué delicia! Nos sorprendió la calidad, especialmente el menú de fin de semana a 18 euros que incluye un aperitivo y dos platos. Lo que nos sirvieron de entrante, una crema de guisantes con chicharrones, fue un aperitivo que no esperaba, y un segundo que incluía rape con calçots a la tempura. La presentación de los platos era de lo más cuidada, todo con un toque gourmet. ¡Ah! Y no te olvides de dejar un hueco para el postre, esa manzana al horno fue como un abrazo dulce al final de la comida.
El local es pequeño pero acogedor; no es un lugar ostentoso, pero la limpieza y el cuidado son evidentes. Si tienes la suerte de sentarte junto al ventanal, la vista de Montserrat y el Alt Penedès es simplemente espectacular. Además, si prefieres disfrutar de su comida en casa, *ofrecen servicio de comida para llevar*, lo cual es otra ventaja.
Y para cerrar, ¿cuáles son algunos de los platos destacados del menú? Más allá de las ganas que tienes de probar esa crema de guisantes, no te puedes perder el bizcocho de piña con helado de chocolate y el carrot cake. En serio, la relación calidad-precio es increíble y estoy seguro de que tú también querrás repetir. ¡Anímate y ve! Te prometo que no te decepcionará.
El restaurante Gínjol es adecuado para compartir platos entre amigos
Y bueno, si estás buscando un lugar donde disfrutar de buena comida en Gínjol, déjame decirte que no decepciona. Aunque tiene una entrada discreta, una vez dentro te encuentras con un comedor que tiene vistas espectaculares, perfectas para una buena charla mientras disfrutas de tu comida. La carta no es muy extensa, pero lo que tienen es de calidad, así que no te dejes llevar por la longitud.
Hablando de platos, no puedes dejar de probar el arroz con butifarra y alcachofa. Te lo juro, ¡es espectacular! Además, las raciones son generosas y el sabor es claramente casero, lo que hace que todo tenga ese toque especial que solo una buena comida familiar puede ofrecer. La relación precio-calidad es excelente, con un menú diario a 13,50 € que incluye bebida y un detalle de pica-pica como entrante. Si decides visitarlo, te garantizo que no te quedarás con hambre.
Y qué decir del servicio… ¡es simplemente genial! El personal es atento y profesional, siempre listo para ayudarte y asegurarse de que tengas una gran experiencia. El ambiente es bastante familiar, y eso se nota en cada rincón del lugar. Perfecto si quieres pasar un buen rato con amigos o en familia. Además, hay espacio suficiente entre las mesas y rampas de acceso, así que si llevas a los más peques o a alguien que necesite sillas de ruedas, no habrá problemas.
Ahora, si te preguntas si es adecuado para compartir platos entre amigos, la respuesta es un rotundo sí. No solo porque tienes opciones deliciosas que invitan a ser compartidas, como el tataki de buey y los pies de cerdo, sino también porque el ambiente acogedor hace que la experiencia de compartir sea aún más agradable. Creator un festín, ya sabes, ¡es lo mejor que puedes hacer allí! Así que prepárate para disfrutar y repetir, porque una vez que lo pruebes, querrás volver por más.
Qué tipo de ambiente ofrece Gínjol para las comidas
Y ya que hablamos de Gínjol, tengo que decirte que es un lugar que de verdad no te puedes perder. Las vistas desde el comedor son simplemente espectaculares, especialmente si tienes la suerte de estar cerca de alguna de las ventanas. Te sientes como en otro mundo mientras disfrutas de un buen plato. Y hablando de platos, la calidad del producto es top. La última vez que fui, pedí un tataki de buey que estaba para chuparse los dedos. ¡No me lo podía creer! Este sitio no solo tiene un servicio de 5 estrellas, sino que el ambiente es tan acogedor que ya estoy pensando en cuándo puedo volver.
Por otro lado, también tienen un menú diario que está más que correcto y a un precio súper asequible, entre 10-20 € por persona. El servicio siempre es muy atento, lo que hace que la experiencia sea aún mejor. Si quieres probar algo diferente, yo te recomendaría el meloso de vedella con puré cremoso de patata. Es un plato que, sinceramente, te dejará sin palabras. Pero si buscas una buena paella o fideuá, no dudes en encargarla para llevar, son increíbles. ¡A veces es genial disfrutar de buena comida en casa también!
Gínjol es un sitio donde el trato es inmejorable. Se siente casi como si estuvieras comiendo en casa de un amigo, pero con un chef que sabe lo que hace. Siendo sincero, hacía tiempo que no encontraba un sitio con platos de siempre, tan bien elaborados, y con un servicio que te hace sentir especial. La última vez que estuve, probé el bizcocho de piña con helado de chocolate, y me quedé maravillado. Simplemente delicioso, te lo prometo.
Así que, ¿qué tipo de ambiente ofrece Gínjol para las comidas? Pues es un lugar tranquilo, ideal para disfrutar de una buena charla con amigos o una cita romántica, con música suave y un servicio que te hace sentir como en casa. En resumen, si estás buscando un lugar para relajarte y comer bien, Gínjol se convierte en la opción perfecta. Es un rincón acogedor que de verdad invita a quedarse y disfrutar. ¡No olvides reservar!
Qué bebida es especialmente popular en Gínjol
Y bueno, ya que estamos en Gínjol, ¡qué decir del trato! Es realmente cercano y amistoso, te hace sentir como en casa desde el primer momento. Ayer, por ejemplo, el personal parecía estar en una fiesta, siempre sonriendo y asegurándose de que nada te faltara. La comida, ¡madre mía! Comimos tartar de salmón y fue una delicia, la calidad es top y todo está presentado de una forma que te hace querer sacar una foto antes de hincarle el diente. El menú es bastante variado, con opciones tanto para carnívoros como para aquellos que prefieren algo más ligero. ¿Te imaginas una comida de 20-30 € donde todo lo que pruebas está de 5 estrellas? Aquí eso es posible.
Y no nos olvidemos del ambiente, que aunque algunos dijeron que podría mejorar, las vistas desde el comedor interior hacia Montserrat son simplemente espectaculares. Te sientas ahí y de repente te olvidas del mundanal ruido, es un espacio que vale la pena disfrutar en buena compañía. Los pies de cerdo son otra joya en el menú, ¡tienes que probarlos! La atención es rápida, así que nada de estar esperando eternamente entre platillos.
Claro, como en todos los restaurantes, hay opiniones variadas. Algunos mencionaban que la decoración del lugar podía ser un poco más acogedora; y ya sabes, a veces pequeños detalles como las plantas muertas pueden quitarle algo de encanto. Pero pasamos por alto esos detalles porque lo que realmente importa es lo que está en el plato. ¡Los postres son un remate ideal para terminar la comida!
Y ahora, hablando de bebidas, en Gínjol hay toda una carta de vinos que acompaña la comida a la perfección, pero hay algo que resalta entre los demás: el gazpacho de zanahoria. A todos les encanta y es uno de los favoritos, perfecto para refrescarse en esos días calurosos. Así que si decides pasarte por allí, no dudes en pedirlo. Definitivamente, cada visita a Gínjol es una experiencia que merece la pena repetir.
Los visitantes pueden disfrutar de vistas mientras comen en Gínjol
Y fíjate, que no todo es oro lo que reluce. Tengo que decirte que he escuchado también unas críticas bien duras sobre el Gínjol. Para algunos, la experiencia fue un verdadero fiasco. Un grupo se quejó del trato, mencionando que la camarera de gafas fue bastante poco profesional. Entiendo que atender a 7-8 personas no es un paseo, pero eso no significa que te puedan tratar como si fueras invisible. ¡Vamos, que a la hora de servir hay que tener un mínimo de amabilidad! Es frustrante cuando uno se deja casi 100 euros en la cuenta y no recibe el trato que merece. Ah, y si el ambiente estaba lleno de señoras ancianas, lo lógico sería darles un trato aún más especial.
Por otro lado, hay quien dice que la relación calidad-precio es un tanto "regularcilla". De acuerdo a sus críticas, más de una vez entre el menú de 13,5€ se incluyen platos que no cumplen con las expectativas, como unos macarrones con media anchoa (¡en serio?) o un wok que parecía más una sopa de soja que un plato equilibrado. Sin embargo, ¡ojo!, al menos reconocen que el postre estaba de rechupete. Es curioso cómo un par de macarrones pueden causar tanta decepción, ¿no?
Pero no todo son quejas. Para muchos, el Gínjol es un sitio al que vuelven con frecuencia. Cuando pueden escaparse, la gente está encantada con su cocina, disfrutando de un ambiente agradable y un servicio de 5 estrellas. Platos como el arroz de montaña, el revuelto de huevos con espinacas, o el tataky de buey son absolutamente recomendados. ¡Y qué decir de los postres! El bizcocho de piña con helado es otro nivel, de esos que te hacen querer volver una y otra vez.
Y sobre la pregunta del millón: ¿Los visitantes pueden disfrutar de vistas mientras comen en Gínjol? Pues, sí. El comedor del fondo ofrece unas vistas que te dejan sin aliento. Imagínate disfrutando de un plato delicioso mientras das un vistazo a esos paisajes. Así que, para algunos, la experiencia definitivamente vale la pena, aunque siempre hay espacio para mejorar, ¿no crees?
Qué panorámica se puede ver desde el restaurante
La verdad es que no me puedo creer lo que me encontré en mi última visita al Gínjol, ese restaurante que está en Carrer Vicenç Perelló, 9, 08790 Gelida. La atmósfera es súper acogedora, con una decoración que mezcla lo moderno y lo rústico. Te sientes como en casa desde el primer momento, con esas luces cálidas y muebles de madera que le dan un toque tan especial. Además, el servicio es increíble; la gente es muy amable y te hacen sentir como si fueras parte de la familia.
Ahora, hablemos de la comida. ¡Madre mía! Tienes que probar su tartar de atún; es fresco y está preparado justo al punto. También tienen una pizza de trufa que simplemente es un sueño, crujiente y llena de sabor. Y no me hagas empezar con los postres… el brownie de chocolate es el final perfecto para una comida. No te olvides de dejar espacio porque, de verdad, querrás probarlo todo.
Y si te preocupan las bebidas, tienen una selección de vinos locales que complementan perfectamente cualquier plato. El camarero nos aconsejó un vino tinto que era espectacular, de aquellos que se beben solos. Eso sí, no le digas a nadie, pero el secreto está en cómo combinan los sabores; es un verdadero festival para el paladar.
En cuanto a la panorámica, la vista es simplemente impresionante. Desde el restaurante, se puede ver todo Gelida y, en días claros, hasta las montañas del fondo. Perfecto para disfrutar de una comida tranquila mientras contemplas el atardecer. No dudes en ir y disfrutar de este pequeño rincón que es pura magia. Te aseguro que vas a salir de allí con una sonrisa enorme en la cara y con ganas de volver.








