
El Mirador de Sant Just es un auténtico tesoro gastronómico en Sant Just Desvern, y la forma en que está montado te dejará boquiabierto. Imagina cenar a 30 metros de altura en un salón circular, enroscado sobre el cilindro de la chimenea de una antigua fábrica de cemento, mientras disfrutas de espectaculares vistas sobre Barcelona y el Baix Llobregat. La ubicación es perfecta para planear una cena romántica o simplemente para disfrutar de una velada inolvidable con amigos.
La carta del restaurante es una delicia, con un enfoque en la nueva cocina catalana que presenta platos exquisitos con productos locales. Puede que los precios sean un poco elevados en ocasiones, pero la experiencia y la calidad de la comida, como su sabroso steak tartar o el delicado pastel de frutas, valen la pena. Con un ambiente tranquilo y unas opiniones que destacan tanto el servicio como la vista, este lugar se convierte en una opción irresistible para cualquier amante de la buena comida y de las vistas privilegiadas.
Horarios El Mirador de Sant Just
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| martes | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| miércoles | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| jueves | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| viernes | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| sábado | 13:00–15:30, 20:30–23:00 |
| domingo | 13:00–15:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación El Mirador de Sant Just
Dónde se encuentra El Mirador de Sant Just
¡Hola, grupo! Si estáis buscando un lugar perfecto para una noche especial o incluso una cena después del trabajo, El Mirador de Sant Just es el sitio ideal. Este restaurante, situado en Av. de la Indústria, 12, 08960 Sant Just Desvern, Barcelona, no solo ofrece comida catalana exquisita, sino que también cuenta con vistas panorámicas de 360º que son simplemente impresionantes. ¿Te imaginas cenar mientras el sol se pone y el cielo se tiñe de colores? ¡Es todo un espectáculo!
El ambiente en El Mirador es muy agradable. Es un espacio amplio y acristalado, lo que permite que la luz natural entre y lo hace muy acogedor. Además, el servicio es sobresaliente; los camareros son atentos y siempre con una sonrisa. La comida, ¡uff! No tengo palabras, cada plato está elaborado con productos frescos y tiene un sabor increíble. Aunque los precios pueden ser un poco elevados (aproximadamente 50-60 € por persona), definitivamente sientes que estás pagando por calidad y por esa experiencia única.
Y no puedo olvidarme de la espectacular chimenea que tiene un ascensor redondo para llevarte a la parte más alta. Desde allí, puedes disfrutar de unas vistas de infarto, aunque a veces el aire puede ser fuerte en la cima. Pero no os preocupéis, porque hay una reja de seguridad. Una vez que bajéis, podéis relajarse en el jardín exterior, ideal para eventos, o incluso en la zona de discoteca del local.
Así que, si alguna vez os preguntáis dónde se encuentra El Mirador de Sant Just, solo tenéis que recordar que está en Avenida de la Indústria, en Sant Just Desvern, muy cerca de Barcelona. ¡Y no olvidéis hacer una reserva, especialmente si queréis disfrutar de ese espectacular mirador! Sin duda, es un lugar que hay que visitar. ¡Repetiréis seguro!
A qué altura está situado el restaurante
La última vez que fuimos al Mirador de Sant Just, la experiencia fue realmente memorable. Desde que llegamos, nos sorprendió la excelente atención del personal, quienes nos ayudaron a elegir entre los entrantes y asegurarse de que cada uno de nosotros tuviera algo delicioso en la mesa. ¡Y ni hablar del vino! Elegimos una botella que se adaptaba perfectamente a nuestros platos. Además, lo mejor de todo fue que mi cuñada, que es celíaca, encontró opciones que podía disfrutar sin ningún problema. La atención a los detalles fue top.
Nos sentamos como dos parejas en un ambiente tranquilo que invitaba a conversar y disfrutar de la gastronomía catalana. Los platos que pedimos, como el pulpo a la brasa y la milhoja con crema catalana y frutos rojos, fueron pura delicia. Si tienes la oportunidad, ¡definitivamente no te pierdas el postre de queso brie con mermelada de tomate! ¡Es un espectáculo! A medida que terminábamos la cena, el equipo nos ofreció subir al mirador y, sinceramente, no hubiéramos querido perder esa vista nocturna de Barcelona.
El lugar en sí tiene un aire acogedor, y las grandes cristaleras permiten disfrutar de unas vistas impresionantes mientras comes. En cuanto a la puntuación, me sorprendió que algunas reseñas estaban por debajo de lo que realmente merece, porque de verdad que merece un 5 estrellas como el que le ponemos. La comida fue un 10, así como el servicio y el ambiente. De hecho, la calidad-precio es insuperable. Si te preguntas a qué altura está situado el restaurante, ¡hay que apuntar que está en un mirador a 100 metros de altura! Así que prepárate para disfrutar no solo de la comida excepcional, sino también de unas vistas espectaculares de 360 grados. ¡Os lo recomiendo a todos!
Cómo es el diseño del salón donde se cena
Hablando del Mirador de Sant Just, la experiencia que tuvimos fue realmente de 5 estrellas. La atención fue exquisita, con un personal que te hace sentir como en casa desde el primer momento. Si te gustan los mariscos, ¡no puedes dejar pasar las gambas al ajillo! Estaban buenísimas. Y ni te cuento del solomillo y los medallones de pato, un resultado de mezclar sabores tradicionales catalanes con un toque sofisticado que te dejará queriendo más. La verdad, es un lugar que no solo destaca por su oferta culinaria, sino también por sus vistas increíbles. Te recomiendo que, si puedes, subas al mirador por la noche; realmente vale la pena.
Si ya tienes una idea de lo que vas a pedir, ¡prepárate para quedar encantado! El cordero es otra de las opciones que les gustó a mis amigos, y si eres goloso, los postres son una verdadera delicia. Desde la milhoja con crema catalana y frutos rojos hasta la mil hojas de chocolate, todas son maneras perfectas de terminar la cena. Sin embargo, ten en cuenta que el ambiente puede ser un poco discutible, ya que algunos han mencionado que la decoración se siente un poco antigua, aunque eso no opacó nuestra experiencia en absoluto.
Algo curioso sobre el lugar es su diseño; parece una torre circular que te ofrece la oportunidad de disfrutar de una comida con unas vistas espectaculares. Al finalizar la cena, te puedes dar una vuelta por el mirador, donde la vista de la zona se convierte en el mejor cierre para una noche perfecta. Dicho esto, también hay un par de detalles a mejorar, como la decoración que podría recibir un toque moderno; aunque el interior tiene su encanto, a veces las sillas y los biombos se ven un poco pasados de moda.
En resumen, el salón donde se cena es un espacio que, aunque tiene un estilo funcional y una distribución interesante, podría beneficiarse de algunas actualizaciones y mantenimiento. Aún así, la presentación de los platos está bien cuidada y el servicio es bastante amable, lo que compensa cualquier detalle del ambiente que no esté a la altura. ¡Así que ya sabes! Si buscas una experiencia gastronómica en un lugar único, Mirador de Sant Just es sin duda una opción a considerar.
Qué vistas se pueden disfrutar desde El Mirador de Sant Just
Y ya que estamos hablando de El Mirador de Sant Just, déjame decirte que, en mi experiencia, la vista desde allí es espectacular. Está situado en un lugar privilegiado donde puedes disfrutar de un atardecer de esos que te dejan sin palabras. Cuando fuimos, tuvimos la suerte de no encontrarnos con mucha gente y pudimos estar en el mirador del restaurante, lo cual fue un verdadero lujo. Y claro, puedes acceder en ascensor o subiendo un par de escaleras, así que la excusa de no poder llegar no vale cuando el premio son esas vistas.
Hicimos el menú de tapas y aunque los platillos no eran demasiado elaborados, estaban bastante bien para una cena ligera. El precio fue de unos 38 € por persona, que es lo que te costará más o menos por las tapas. Recuerdo que pedimos cambiar un risotto de setas y no hubo problema; nos trajeron un revuelto con ajos tiernos y jamón, que estaba bastante rico, pero tampoco me voló la cabeza. En general, me parece que lo más destacable es el ambiente acogedor y el servicio correcto de los camareros. Eso sí, el sitio en sí está bien cuidado y tiene un encanto especial.
Lo mejor de todo fue cuando celebramos el cumpleaños de mi amigo. Reservamos para el evento y el trato desde el principio fue de 10. Desde el momento de la reserva hasta los detalles del aparcamiento gratuito que nos recomendaron, todo fue un acierto. Allí optamos por el menú degustación, que tenía ocho platos y un postre delicioso. Fue una de esas noches que recuerdas por la buena comida y el ambiente relajado. Y después de la cena, subimos al mirador y nos encontramos con una vista maravillosa de la ciudad que hizo que la noche fuera aún más especial.
Hablando de las vistas, desde El Mirador de Sant Just puedes disfrutar de un panorama increíble de la ciudad de Barcelona. Es una de esas experiencias que no puedes dejar pasar si estás por la zona. Así que, si todavía no has ido, ¡anímate! La combinación de buena comida, un servicio amable y esas vistas que te quitan el aliento es definitivamente una razón para hacer una visita.
Es recomendable El Mirador de Sant Just para una cena romántica
Anoche, mi pareja y yo decidimos probar *El Mirador de Sant Just* y, ¡vaya elección! Desde que llegamos, nos encantó el ambiente. Al ser entre semana, no había demasiada gente, lo que nos permitió disfrutar de una cena más tranquila y relajada. Los platos estaban 'de vicio'; todo buenísimo, cada bocado era una delicia. Sin duda, la comida se lleva un 5 estrellas. Y el servicio… ¡de 10! Los camareros fueron muy amables, siempre atentos y dispuestos a recomendar. La verdad es que con el nivel de ruido tan bajo, fue perfecto para tener una conversación sin interrupciones.
Sobre el precio, pagamos alrededor de 50-60 € por persona, lo cual no está nada mal, considerando la calidad de la comida y el servicio. Además, tienen varias opciones de aparcamiento gratuito alrededor, así que no tuvimos problemas para dejar el coche. Después de la cena, subimos a la torre y las vistas panorámicas de 360º que ofrece son simplemente espectaculares. Te sientes como en una película, disfrutando de la vista nocturna de la ciudad iluminada.
La única pega que podríamos mencionar fue que, en ocasiones, el servicio puede ser un poco más lento, pero eso es algo que seguramente se puede manejar con una buena charla mientras esperas. Aunque, eso sí, tenlo en cuenta si vas con prisa. Pero, en general, la comida es buena, y el ambiente hace que valga la pena esperar un poco más.
Ahora, en cuanto a si es recomendable *El Mirador de Sant Just* para una cena romántica... ¡Absolutamente! Con esas vistas increíbles, un ambiente íntimo y una atención personalizada, es el lugar ideal para una velada especial. Perfecto para disfrutar de una cena a base de tapas o un menú diario exquisito. ¿Te imaginas cenar bajo las estrellas con toda esa atmósfera? ¡Repetiremos sin duda!
Cuál es el enfoque culinario del restaurante
Y hablando del Mirador de Sant Just, ¡qué experiencia más chula! La comida estaba exquisita y realmente no te puedes ir sin probar esos sabores auténticos de la cocina catalana. Yo me acuerdo de una vez que fui y pedí el meloso de ternera. Dios mío, nunca había probado algo tan tierno y lleno de sabor. Y después, unos quesitos con mermelada de tomate que fueron el broche perfecto. Ideal para disfrutar mientras conversas, y eso que estaba el local a tope, ¡pero no hacía falta gritar!
Las vistas son otro tema. Te vas a sentir en la cima del mundo, con esa panorámica espectacular que ofrece el lugar. Después de la cena, puedes subir al mirador y disfrutar del paisaje. Te lo digo, es un planazo para una cita romántica. ¿Qué mejor manera de sorprender a tu pareja? ¿Te imaginas? Cenar rico y luego asomarte a las vistas con la persona especial.
Eso sí, ojo con el aparcar, especialmente los fines de semana. A veces parece que todo Barcelona se ha dado cita en la Avenida de la Indústria. Aunque tienen zona de aparcamiento reservada, no siempre es fácil encontrar un espacio. Pero, si el buen tiempo acompaña, la zona del jardín es bastante agradable y se puede disfrutar de la comida al aire libre. Y si te preocupa el precio, angustiarse no vale la pena. Por unos 30-40€ por persona, tienes una experiencia culinaria que vale la pena.
Así que, ¿cuál es su enfoque culinario? En resumen, es un juego de sabores que mezcla lo tradicional con un toque gourmet. Lo que hacen aquí es destacar la cocina catalana, pero con un enfoque más creativo. La calidad de los ingredientes está a la orden del día, con platos elaborados que seguro te dejarán deseando más. ¡Definitivamente una parada obligatoria si andas por la zona!
Qué tipo de productos se utilizan en la cocina del restaurante
Y bueno, si hablamos de El Mirador de Sant Just, la experiencia es un poco agridulce. Por un lado, el lugar es bonito y original, con algo de encanto en su diseño, pero, sinceramente, los precios no son nada claros. Para empezar, te clavan 2€ por persona de servicio de cubierto, que, de verdad, ¿quién hace eso hoy en día? Además, los precios que ves en la carta son sin IVA, lo cual es un poco confuso y no entiendo por qué lo hacen así. Al final, lo que pagas no se corresponde con lo que recibes, y eso deja un regusto amargo.
En cuanto a la comida, tengo que decir que está bastante buena en general, pero hay detalles que necesitan un ajuste. El servicio fue amable, pero tuvimos un pequeño "despiste en cocina" que retrasó un plato casi 20 minutos. ¡Venga ya! Para lo que pagamos, no deberían ocurrir esas cosas. Las vistas son chulas, y el lugar tiene su encanto, pero no creo que sea suficiente para que vuelva a repetir, especialmente a esos precios, que rondan entre 20 y 50€ por persona.
Aún así, para quienes quieran disfrutar de una buena experiencia, yo reservé a través de TheFork, así que ¡saca tu teléfono y hazlo! Me lancé con una sangría de cava que, la verdad, estaba deliciosa. Compartí unas tapas de gambas con sepia al ajillo y boquerones que me sorprendieron gratamente. Pero lo mejor fue la paella de mar y montaña, que recibí como un pequeño milagro de la cocina. Ah, y ese entrecot de vaca gallega... ¡impresionante! Acabamos con un milhojas con crema catalana que me dejó con ganas de más.
Si te preguntas qué tipo de productos se utilizan en su cocina, parece que se centran mucho en ingredientes frescos y de calidad, como esa carne de vaca gallega o el marisco para los platos de mar. Pero, lamentablemente, la experiencia general no termina de cumplir con las expectativas, sobre todo en relación al entorno. Eso sí, no olvides que incluyen una visita al mirador, lo que añade un extra interesante a la velada. Pero, pensándolo bien, en general, no me pareció para tanto. ¿Repetir? Tal vez no...
Cuáles son algunos de los platos destacados en la carta
Y, hablando del Mirador de Sant Just, qué descubrimiento, ¿no? La experiencia puede ser un poco agridulce porque, aunque la comida es realmente excelente, das un par de pasos y te sientes que regreses en el tiempo, como si entras en una máquina y te encontrases con un lugar que ha vivido mejores días. La entrada casi parece que te va a llevar a un sitio de cuento, pero al llegar, te topas con una estética que necesita un buen toque de atención. A pesar de eso, la comida compensa todo lo demás: esos calçots rebozados y el pulpo a la gallega son un verdadero lujo.
Claro, luego hay que hablar del plato estrella: el secreto ibérico, que estaba en su punto perfecto. Crujiente por fuera y tierno por dentro, se deshacía en la boca. La verdad es que no hay nada como una carne así para un buen almuerzo. Y no te pierdas los postres, un milhojas de chocolate que es pura locura y un coulant que, si te gusta el chocolate como a mí, tendrás que probar a toda costa. La comida, desde el principio hasta el final, realmente merece toda la atención.
En mi última visita, fui con mi pareja y decidimos reservar a través de una app. Para nuestra sorpresa, conseguimos un 30% de descuento. Un chollo para disfrutar de una cena maravillosa con vistas. El ambiente es bonito, aunque el frío y el aire en el mirador eran un poco incómodos, ¿quién no se siente algo inquieto mientras admira la ciudad desde lo alto? Pero la comida y el servicio estaban a la altura, lo que hizo que valiera la pena definitivamente. Y, honestamente, con unos platos recomendados como el meloso de ternera y el queso brie con mermelada de tomate, no creo que haya quien se resista.
Así que, aunque el sitio necesita una pequeña renovación y un buen mantenimiento, la experiencia gastronómica es destacable. Si decides ir, no olvides probar esos entrantes y alguna de las carnes. ¿Cuáles son algunos de los platos destacados en la carta? Sin duda, el secreto ibérico, las zamburiñas y esos irresistibles postres que hacen cerrar la cena con broche de oro. A veces, la comida puede hacer que toda la experiencia brille aún más, a pesar de cualquier inconveniente.
Son elevados los precios en El Mirador de Sant Just
La última vez que estuve en El Mirador de Sant Just, me llevé una grata sorpresa. Tenía una cita especial con mi pareja y decidimos probar el menú de San Valentín. Desde que entramos, todo fue simplemente perfecto: el servicio fue 5 estrellas, amables y atentos en cada detalle. La comida, sin duda, merecía el mismo trato: cada plato estaba delicioso. Nos sentamos en un lugar idílico, con vistas que hacen que la cena sea aún más romántica. Sin espera alguna, el pedido llegó rápido y todo estaba tan rico que no sabíamos qué resaltar primero.
Ahora, no todo fue tan perfecto en otra visita familiar que hicimos. Nos juntamos 10 personas un domingo y pedimos el Menú Gastronómico. Aunque la camarera fue muy amable y atenta, lo que decepcionó fue que varios platos que queríamos ya se habían terminado. La comunicación entre la cocina y los camareros tropezó un poco, y aunque el tampoco recomendaron opciones, la situación fue incómoda. Pero, para ser justos, el sabor de lo que comimos fue una sorpresa agradable, especialmente el entrecot, que a mis hijos les encantó por su tamaño y sabor. Al final, hasta se adaptaron al tema de los precios y nos hicieron un ajuste, lo cual fue una buena atención al cliente.
Sobre la pregunta que más nos hacemos a veces: ¿Son elevados los precios en El Mirador de Sant Just? Bueno, los menús rondan entre los 45 y 60€, dependiendo de lo que pidas, lo que no se siente excesivo por la calidad de la comida y el servicio. Para lo que ofrecen, la experiencia en general merece la pena. Así que, aunque haya alguna que otra incidencia, mi conclusión es que vale la pena visitar este lugar. ¡No te arrepentirás!
La calidad de la comida justifica el precio
Y, bueno, la verdad es que el Mirador de Sant Just tiene un aire que promete, ¿no? Pero tras mi última visita, me fui con un sabor agridulce. Es una pena porque el lugar tiene potencial, pero 140€ por dos personas para 4 tapas que se quedan cortas en cantidad y calidad, francamente, es un poco demasiado. Era como si hubieran intentado hacer un menú de lujo, pero en vez de eso, terminamos con algo que parecía más de bar de barrio. Y no es que esperara una cena de estrellas Michelin, pero hay límites, ¿sabes?
El ambiente podría mejorar un montón, especialmente porque las entradas y los baños olían a polvo y humedad, como si entrases a un trastero olvidado. Y claro, eso no es lo que quieres cuando estás disfrutando de una cena especial. Aunque tengo que decir que los camareros fueron super atentos y agradables, lo que aligeró la experiencia, pero la chica que estaba detrás de la barra, con su mala actitud, dejaba bastante que desear. Si el servicio es una mezcla de amabilidad y mal humor, se pierde un poco el encanto, ¿no crees?
En mi experiencia, volví con ganas de celebrar algo, recordando cómo me había gustado en otras ocasiones, pero esta vez fue un fiasco. Uno de los platos más destacados, un entrecot de ternera, realmente parecía más una suela de zapato que otra cosa. Intentar cortarlo fue una batalla y, más que disfrutar, lo que menos quería era pelear con el cuchillo. A veces, una cosa es tener vistas espectaculares y otra bien diferente es conseguir que el plato tenga al menos algún nivel de calidad.
Así que, respondiendo a la gran pregunta, ¿la calidad de la comida justifica el precio? En este caso, claramente no. Por lo que cobran, uno esperaría salir maravillado, pero en mi caso, simplemente quedé decepcionado. Con opciones más notables por ese precio en la zona, creo que el Mirador de Sant Just debería repensar un par de cosas si quiere que la gente regrese, aunque las vistas sean una maravilla.
Qué opinan los clientes sobre el servicio en el restaurante
Y así, llegamos al Mirador de Sant Just, un sitio que tiene mucho que ofrecer, pero que también deja a uno con una sensación un poco agridulce. Por un lado, la comida es simplemente excepcional. Las tapas que probamos estaban muy bien presentadas y llenas de sabor, pero, sinceramente, te puedo decir que las porciones podrían ser un poquito más generosas. Si vas con amigos, puedes aprovechar para compartir varios platos; es una experiencia divertida y deliciosa. Sin embargo, el tema del precio, que ronda los 40-50 € por persona, puede hacerte pensar dos veces si no llamas a algún amigo para que comparta la cuenta.
Ahora, hablando de la atención al cliente... ahí es donde las cosas se pusieron un poco raras. Si bien el ambiente es genial, con un nivel de ruido muy bajo que te permite charlar tranquilamente, algunas partes del servicio no estuvieron a la altura. Al parecer, durante nuestra visita, un miembro del personal retiró platos antes de que todos los comensales terminaran. ¿Alguien se siente cómodo comiendo solo mientras el resto de la mesa se queda sin su plato? ¡No, gracias! La forma de dirigirse a nosotros tampoco fue la más adecuada. Lo que podría haber sido una cena perfecta se convirtió en una experiencia marcada por la prisa. Me imagino que todo esto fue un poco por falta de experiencia, pero la verdad es que empañó lo que podría haber sido una noche memorable.
A pesar de estos tropiezos, hay que reconocer que por momentos el servicio sí brilló, especialmente entre las 20:30 y 22:00, cuando el personal fue más amable y atento. En esos momentos, disfrutamos de un gran servicio que hizo que las tapas supieran aún mejor. Y menciones especiales para la carta de vinos; tiene algunas opciones artesanales que son para brindar. Además, te puedes subir a la parte más alta de la chimenea para disfrutar de unas vistas increíbles. En resumen, el servicio en el restaurante puede ser inconsistente; mientras algunos momentos son geniales, otros te dejan con la sensación de que se pueden mejorar muchos detalles. ¡Una pena! Pero, como siempre, la esperanza es lo último que se pierde y estoy seguro de que, con un poco más de supervisión, el Mirador podrá alcanzar esa calidad que todos queremos.








